Me llamo Iraide, nací en 1996 en Portugalete (Bizkaia) y mi camino siempre ha estado ligado a la creatividad. Estudié bachillerato artístico, me gradué en Comunicación Audiovisual (aunque primero empecé Bellas Artes), me especialicé en Montaje Audiovisual y también me formé como maquilladora.
Empecé a sentir atracción por los pendientes grandes y llamativos a medida que fui desarrollando mi propio estilo y descubriendo cómo quería expresarme a través de la ropa y los accesorios.
Pero no fue hasta 2020 cuando, con todo el tiempo libre que trajo la pandemia, se despertó en mí la curiosidad por empezar a diseñar y crear mis propios pendientes.
Nunca imaginé que acabaría queriendo dedicarme al diseño de accesorios. De hecho, abandoné la carrera de Creación y Diseño durante el primer año. Pero creo que, de alguna manera, todo pasa por algo: si hubiese seguido ese camino, quizá nunca habría descubierto la arcilla polimérica ni habría empezado a experimentar con ella.
A los 23 años cumplí mi sueño de mudarme a Barcelona, y allí nació Begiull. Cinco años después me fui a vivir un año a Australia, una experiencia que me ayudó a entender hacia dónde quería dirigir mi vida. Tras una década trabajando por cuenta ajena en distintos sectores (literalmente he trabajado de todo), decidí que ya era hora de dejar de posponer mi propio proyecto.
Begiull nació como terapia contra la monotonía y, tras muchas dudas e incertidumbres, hoy sé que es justo a lo que quiero dedicarme. Quiero conseguir de este proyecto un espacio para crear sin límites, contar historias, diseñar y conectar con personas amantes del color y de lo único.